martes, 29 de junio de 2010

lunes, 26 de octubre de 2009

Tu jeep no arranca mas.

Entre la absurda parálisis y la razón.

Entre la absurda parálisis y la razón.

Como quien recuerda una pesadilla recién despierto, todavía con la boca seca.

Donde despertaba atendiendo ese teléfono una y otra vez, inmóvil, pretificado en ese pasaje pretenciosamente aterrador de una película clase b…casi un delirio, con esa suave cadencia, como latidos, como los borbotones de sangre que ahora me salen de los ojos y no veo más.

Tengo una vida normal, quien lo podría dudar?...digo (para mi) mientras termino de rasurarme la barba rala del franco, ..veo el reloj de repente, .. a veces me distraigo pensando cosas, otras cosas, esos llamados.

No es como en la seccional, nada que ver.

Intento no mirar el teléfono, mientras repaso el cuello de la camisa, pero la plancha se recalentó otra vez. Mi madre me pide su bastón. Tres veces dijo que me habló, no sé, la tomo fuerte del brazo, llora y se queja por todo, está insoportable, a mi hace varios años que no me plancha la provista, al final de cuentas.

Llega Carmen, por fin me voy al trabajo. Y pienso…esta semana al fin saldrán los ascensos. Quisiera salir a la calle, estoy harto de atender las denuncias por teléfono, la gente se queja por todo, por pavadas, jode todo el tiempo, me subleva escucharlos.

Pierdo el tren de las 6:05, si se demora (como siempre) llegaré tarde. No me saluda nadie al entrar. Me cuadro ante el mayor ante su paso. Me ignora saludándome.

Me pide mate y dice:

“…Batuone, me explica estos llamados?” , mostrándome unas listas llenas de crucecitas negras.

Pienso en mi madre, miro el teléfono.

Ahora sale sangre de mis manos y no veo más.